Hoy cuando nos vimos, lo descubrí nervioso. Supe que algo no lo deja tranquilo.
Hoy cuando entró, me descubrí contenta de volverlo a ver.
Y cuando me preguntó porqué acepté su invitación,
sólo pude decirle que no tenía nada que hacer.
Entre oración y oración, se nos escaparon varios silencios.
Entre mate y mate, tuvimos ganas de besos.
Y sin embargo, no.
Ninguno quiso faltar a lo que dijimos.
Me quedó su perfume en mis manos,
porque hubo jugueteo de manos.
Y cuando se fue,
se tentó,
me tenté,
y nadie nos detuvo.
Entonces, nos besamos.
Qué macana...
(durazno)
viernes, noviembre 03, 2006
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

1 comentario:
la tentacion, maldito invento
*di
Publicar un comentario